Categoría: para qué leer
30 Abril 2006
La lectura no ha sido algo que me haya acompañado desde siempre.
Cuando era pequeña me tenía que leer (de forma obligada) los libros que me mandaban en el colegio y en el instituto y la verdad es que los profesores no se esforzaban mucho por hacer que nos gustara un libro, ya que tal y como nos decían, nos los teníamos que leer "porque sí" y porque entraban dentro del temario escolar.
Así pasé mucho tiempo de mi vida leyéndome libros como "Yerma" "El lazarillo de Tormes", algunos cápítulos de Don Quijote de la Mancha, El camino de Delibes... y lo cierto es que algunos me gustaban, pero, aun así, no me llegaba a iniciar en el "amor por la lectura", quizás por desinterés o quizás por la edad.
Sin embargo, en el primer año de carrera en Salamanca, comencé a interesarme por la lectura y empecé a coger libros de mi madre, ya que ésta siempre ha sido muy aficionada a leer.
El primer libro que cogí fue el de Cinco horas con Mario y lo cierto es que, aunque es un buen libro, no me llegó a entusiasmar mucho. Sin embargo, esto no provocó que dejara la lectura de lada, ya que con el siguiente libro le pedí a mi madre que me aconsejara. Ésta, entusiasmada ante mi nueva afición, me recomendó Los pilares de la tierra, de Kenn Follet y lo cierto es que me apasionó de tal manera que ahora siempre que puedo leo un libro,
Actualmente, la lectura supone para mí una forma de vivir experiencias, sentimientos, opiniones e historias que en la vida real jamás podré experimentar.
servido por Araceli
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30 Abril 2006
Aparte de leer para adquirir conocimientos, vocabulario y experiencias, el leer también tiene un sentido de soledad. Esto quiere decir que la lectura es un acto solitario, aunque también esté dotado de la virtud de hacerte sentir que no estás solo.
De las definiciones que hemos visto en clase, las que me han parecido más interesanes son:
- El diálogo infinito que propicia la lectura es una vía esencial para definirnos como personas. La lectura nos ayuda a entender el mundo y a entendernos a nosotros mismos.
- La tarea del que se dedica a introducir a los niños y a los jóvenes en el reino de los libros es enseñarles que éstos no son monumentos intocables o residuos sagrados, sino testimonios cálidos de la vida de los seres humanos.
- Gran parte de lo que nos pasa lo evitaríamos leyendo.
- Ayudar a formar a un buen lector tendría que ser una tarea básica en todo proceso educativo, porque implica necesariamente maduración de aspectos fundamentales de la formación integral de la persona.
servido por Araceli
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30 Abril 2006
Tal vez la mitad de lo que he leído ha sido lectura obligada y, la verdad, el no llegar a leer más libros por propia voluntad es culpa de la falta de tiempo y el sometimiento a la voluntad y consejo del sistema, de cuya poca intención de desarrollar el interés por la letura de los niños acaba uno dándose cuenta.
Imponen libros antiguos, rudos, sin sentido para los alumnos, que en muchos casos causan aburrimiento, no únicamente del libro, sino del acto de leer. ¿Hay acaso mayor atentado contra el espíritu de la curiosidad, incitador del conocimiento y promovedor de la razón?
Es curiosa la falta de interés de los medios de comunicación por esta actividad, excepto cuando se trata de autores sumamente conocidos y con motivo de una buena campaña publicitaria para vender y apoderarse así del conocimiento y la cultura.
servido por Araceli
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29 Abril 2006
Para explicarnos el mundo. Para sembrar dudas.
El ser humano, consciente o inconscientemente, se plantea de continuo la gran pregunta de ¿qué hago yo aquí? Y se lanza a recorrer el largo y ancho camino de la vida sin más deseo que el de dar respuesta a esa pregunta. Algunos hemos entendido que la respuesta puede estar en los libros, no por ser libros, sino porque el camino hacia la respuesta está en los otros seres humanos del pasado y del presente. ... Dice Antonio Tabucchi «La literatura siempre ha sido un excelente instrumento para medir tanto la adquisición de certezas como su abandono». Porque la literatura también es, al mismo tiempo, el reino de la duda. De la duda fértil.
Xabier P. Docampo, “Leer, ¿para qué?”, Hablemos de leer
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29 Abril 2006
Para combatir la soledad
La lectura, siendo como es para el lector competente un acto solitario, está dotada de la virtud de hacerte sentir que no estás solo, incluso aquella que se refiere directamente a tu sentimiento de soledad.
Xabier P. Docampo, “Leer, ¿para qué?”, Hablemos de leer
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29 Abril 2006
Si la vida humana tiene una forma, aunque sea fragmentaria, aunque sea misteriosa, esa forma es la de una narración: la vida humana se parece a una novela. Por lo tanto, responder a la pregunta de quién somos implica una interpretación narrativa de nosotros mismos. Por otra parte, sólo comprendemos quién es otra persona al comprender las narraciones que ella misma y otros nos hacen. Es como si la identidad de una persona, la forma de una vida humana concreta, el sentido de quién es y de lo que le pasa, sólo se hiciera tangible en su historia.
Jorge Larrosa, La experiencia de la lectura
servido por Araceli
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29 Abril 2006
Durante siglos se ha dicho que el hombre es un ser social. ... el lenguaje es uno de los principales vehículos de esa sociabilidad... de importancia para el desarrollo integral del hombre.
El dominio del lenguaje no se adquiere sólo con el estudio exhaustivo de áridas normas gramaticales. Existe un camino más rico, más sugerente y, por supuesto, mucho más divertido: la lectura de obras literarias.
De esta forma, se conseguirá un lenguaje vivo y de calidad por un sistema de impregnación, y sus efectos serán mucho más profundos y duraderos.
Es importante, pues, fijarse como objetivo fundamental la creación y el fomento del hábito de lectura; porque, como dice Michel Tournier: «Los hombres sólo adquieren su condición humana con ese rumor de historias que le acompañan a lo largo de su vida».
Fernando Alonso, “El más grande de los tesoros”, Hablemos de leer
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29 Abril 2006
Ayudar a formar un buen lector (...) tendría que ser una tarea básica en todo proceso educativo porque implica necesariamente la maduración de aspectos fundamentales de la formación integral de la persona: el análisis crítico, la verbalización de los conceptos, la imaginación, la capacidad de abstracción y de distanciamiento —dos elementos esenciales en eso que llamamos inteligencia—, la sensibilidad estética e incluso, por qué no, la capacidad de interpretar la realidad y de definir otra nueva
Jaume Aulet, citado por Pep Albanell en “Contagiar”, Hablemos de leer
servido por Araceli
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